Los libros que faltan en tu librero son esos que no te enseñaron el valor de la cultura. Que no despertaron en ti el interés por el saber, la curiosidad genuina, ni la capacidad de asombro.
Los libros que faltan en tu librero son los que no indujeron en ti la conciencia social, ni el respeto cívico. Son los que hacen que conduzcas tu vida en un egoísmo desbocado, con una visión cerrada que te hace querer obtener únicamente el beneficio propio, y no tomar nunca en cuenta a nadie más.
Los libros que faltan en tu librero son los que no te dieron una identidad nacional firme y orgullosa. Los que no te pudieron hacer identificarte con tu país, con tus tradiciones y costumbres, ni heredar el saber que tu nación quiere hacerte llegar desde su pasado.
Los libros que faltan en tu librero no te disuadieron de las mentiras que te bombardean en tu cotidianeidad. No pudieron evitar que creas fielmente en todo lo que te dicen, que sigas las modas que alguien más quiere que sigas, que no cuestiones nunca si todo eso que te dicen en realidad es cierto.
Los libros que faltan en tu librero no pudieron abrirte los ojos acerca de quienes por “ley” te dirigen. Ni de todos los cambios que ha tenido esa ley para que la figura del Estado, como la conoces, tenga todas esas faltas, omisiones, contradicciones y corrupción que la caracterizan.
Los libros que faltan en tu librero no pudieron quitar en ti el concepto primitivo de atropello hacia los demás. Del imperio de costumbres sociales salvajes, de la supervivencia del “más vivo”, “del que mejor engaña”, “del que sabe sacar ventaja de las circunstancias en su beneficio”. No fueron ellos los que hicieron de ti un primate más, que sabe hablar.
Los libros que faltan en tu librero no te desviaron de pasar tu tiempo en pos de una idea colectiva de eficiencia. No te pudieron dar individualidad, ni sensibilidad. Ni que se implantara en ti un programa inflexible de eficacia que te tiene sumido en un empleo en el cual no eres capaz de ver los beneficios directos, pues te falta una pasión auténtica y un involucramiento real.
Los libros que faltan en tu librero no pudieron evitar que cuando tengas empleados no veas únicamente un aparato de producción, en el cual teorías pragmáticas inducidas por tus superiores te dicen como tratarlos, como obtener un mayor beneficio, pero te hacen incapaz de ver al humano que hay en ellos, pues no ves si quiera al humano que hay en ti.
Los libros que faltan en tu librero, hubieran cambiado esa urgencia tuya de estar buscando resultados. Resultados para demostrarle algo a alguien. Alguien que nunca fuiste, ni serás: tú.






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