Cuando se ama, no se razona
Cuando se razona, parece que no se ama
Cuando se razona después de haber amado, se entiende por qué se ama
Cuando se ama después de haber razonado, se ama mejor
Jorge Riosse
Cuando se ama, no se razona
Cuando se razona, parece que no se ama
Cuando se razona después de haber amado, se entiende por qué se ama
Cuando se ama después de haber razonado, se ama mejor
Jorge Riosse
- ¿Ya viste “2 girls 1 cup”?
- ¡oh sí!. Me encantó.
- ¿Te encantó? ¿O sea que en estos momentos defecarías encima de mí?
- No, no lo haría
- ¿pues no que te gusta la coprofilia?
- Sí. Ya te dije que me encanta. Pero hoy estoy extreñido…
Escuchado por ahí
Me provoca mucha emoción que por fin se va a retomar este proyecto que ya tenía desafortunados meses de pausa. Nada tan relajante como amistosas retas de basquetbol los Sábados en la tarde.
Si quieres asistir, aquí te dejo la dirección con los detalles.
He estado muy aplicado con mis juegos en chess.com y he logrado ingresar al “cuadro de honor” de equipo México de nuevo. Eso me pone muy contento.
El cerebro es un aparato biológico-eléctrico complejo. El más complejo que se conoce, a decir verdad. Pequeñas corrientes eléctricas viajan a través de él, y en todos los nervios interconectados, constantes, caóticas, y en grandes proporciones.
El caos es lo que impera, y lo que manda. Los patrones de pensamiento son una clara muestra de la más pura generación aleatoria de eventos. Intervienen muchos factores, una basta y risoria cantidad de conexiones aisladas, generando estímulos en momentos separados, independientes, asíncronos. Y las respuestas son estudiables, medibles, esperadas o deducidas. Pero nunca predecibles.
Y así vivimos día a día. Atados a una ecuación indeterminada que dicta nuestros pensamientos y nuestras reacciones. Muchas veces, en la cotidianeidad del fenómeno maravillosamente complejo del pensamiento, nuestra psique se desgasta queriendo reposar en una maquinaria tan acelerada, tan ruidosa y potente, pero irremediablemente desbocada. El tedio de nuestro espíritu al enfrentar las posibilidades de pensamiento que nuestra fisiología es capaz de proporcionarle a veces se refleja en nuestra propia conducta. Tendemos a adoptar las rutinas, las costumbres, y caemos en un juego cíclico y cronológico que ahoga, en mayor o menor medida: nuestras metas y pensamientos.
Pero nunca subestimos la energía vital frente a las limitantes somáticas. Extraño es el funcionamiento de la mente. E igualmente misteriosa es la interacción de las ánimas mas allá de la soma. A veces, muy de vez en cuando pasa que se topan dos esencias pares, armónicas. Notas escritas para ser tocadas en la misma sinfonía vital. Y es tal la energía generada que, milagrosamente, el gran mecanismo corporal se contagia y adquiere eso para lo que no fué naturalmente diseñado: armonía.
El vaivén estrepitoso y arrítmico se normaliza y compone. Las imágenes dispares e incoherentes se agrupan y alinean en simetria caleidoscópica. Todo anda bien, todo cobra un sentido. Y es entonces cuando la resolución de vivir es vigorosa, clara e inexorable.
Si ya has sentido esa eufonía llegar a tu existencia, eres muy afortunado.