Estaba mirando el cielo nocturno. Después de unos instantes todo empezaba a cobrar claridad. Alejando la vista de la hermosa luna que iluminaba el tenue y azulado paisaje, un pequeño rincón del cielo, afortunadamente abandonado de nubes y ruido ambiental, mostraba su profunda y soberbia obscuridad, extraordinariamente nítida.
Pero yo sé que hay algo más ahí. En el fondo. A pesar que estás muy lejos, a pesar que esa abismal distancia no me deja verte: estás.
Estás y te percibo, a través de sentidos que no son los habituales, a través de sensaciones que no son las conocidas. Y no es una presencia vaga o endeble. Es contundente, es vasta, me envuelve y llena… y me llama.
Tarea del científico es: hacerse de los medios para ir y conquistar ese Quásar.







Sobre Mí
Un comentario
Colosal expresión escrita, Omar.