Hola.
Después de lo sucedido hoy, la última gota que derramó el vaso en una larga serie de acontecimientos muy numerosos, desde hace mucho tiempo, no me cabe la menor duda. Ya no puedo seguir viviendo aquí. La ciudad está podrida, descompuesta, y la gente que aquí vive poco a poco se va uniendo al proceso. Yo no quiero ser parte de ese proceso, y tristemente me doy cuenta que ya poco se puede hacer para revertirlo. Tal vez hace 2 o 3 semanas pensaría lo contrario, defendería a capa y espada, con vehemencia, la razones por las cuales todo tiene solución, como todo prodría cambiar, como todo podría ser mejor.
Hoy tristemente me doy cuenta que era una ilusión simplemente, el azote de la realidad te abre los ojos de maneras muy radicales, pero efectivas. Y mis ojos han sido abiertos.
Desde mis años de estudiante siempre me he caracterizado por haber intentado ser una persona comprometida con el mejoramiento de la sociedad, de manera proactiva, intentando hacer conciencia en quienes me rodean, cooperando con iniciativas de primera mano (nunca iniciativas masivas, por razones que aquí no se explicarán) para apoyo a necesidades de comunidades menos afortunadas, o sectores menos afortunados. Participando en grupos juveniles, tanto como integrante como miembro activo y coordinador. Organizaciones civiles, sin fines de lucro y con programas de apoyo a varios sectores desfavorecidos de la sociedad, en fin… Y toda la inversión de recursos y tiempo, y rechazo de oportunidades que ello implica. Convencido (realmente convencido) que si la vida me había puesto en una sociedad así, era para esforzarme en buscar un cambio, en infundirlo, en trabajar para ello, honestamente, honradamente, dedicadamente.
Y ¿para qué? la sociedad sigue igual, o tal vez cada vez peor. Desgraciadamente las personas con el poder de hacer algo significativamente impactante prefieren seguir en la mediocre postura de embrutecer a la masa, a una masa que, salta a la vista, se deleita con ser cada vez más embrutecida. El estado continúa con esa tradicional postura de succionar y exprimir los recursos producto del trabajo de la población, en todos sus niveles de acción y todas las esferas a su alcance. Dónde cada individuo que tiene su “hueso” en el gobierno está auténticamente convencido que el ser un “Servidor Público” significa servirse únicamente a sí mismo. En una población corrompida también, producto de una cultura añeja, egoísta e ignorante, donde se le dá crédito al más “vivo”, al más “ventajoso”. Donde la honradez, la honestidad y la responsabilidad social son sólo vistos como “puntos débiles” en los cuales el “vivo” puede tomar ventaja y “chingarse” a los demás. Donde se califica al “buen gobernante” porque “roba menos”. En una sociedad confundida que es incapaz de organizarse para trabajar en conjunto, ni para exigir sus derechos. En una sociedad hipnotizada que comiendo futbol, soñando sorteos telefónicos, sufriendo novelas, pseudo viviendo “reality shows” hace ojos ciegos a los acontecimientos importantes, a la desmedida injusticia, a la impunidad descarada. Que por “olvido” nunca exige verdaderos castigos a los grandes crímenes, que está resignada a que nuestras incompetentes autoridades nunca hagan nada para difundir y hacer acatar la ley (con las excepciones claras de usar la ley en su beneficio personal). Una sociedad que está eficazmente entrenada para dejar de exigir.
Corrección (de lo que escribí en este renglón antes). Mis valores y principios quedan intactos, los golpes nunca deben ser suficientes como para poder cambiar eso. Pero me doy cuenta que aquí cerca (llámese de Yucatán a Baja California) no son muy útiles. Empieza mi carrera por la huída, porque afortunadamente, si hay lugares mejores.
(Inicio del ) adiós….






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