Bueno, no sé si se le pueda llamar exactamente “puebleando” a los sucesos del día de hoy, pero básicamente, fui con mi mamá a Tepotzotlán. Recientemente había ido ya, pero sólo a comer y a pasear por la fachada del museo del Virreynato. Hoy fué una visita más a fondo, como cuando era niño.
Y fué interesante. En el jardín del museo del virreynato recuerdo de mi niñez aventuras de expedición con mi hermano, recolección de musgo, desacomodo de piedras, y en fin, correr y correr por todos lados. Hoy ya no lo ví tan grande como antes (supongo que es natural), pero a cada paso los recuerdos invadían mi cabeza. Y bueno, al menos tenía a la mano a mi mamá para contarle las anécdotas.
Después de la visita vendría la tradicional “compra de galletas” a las monjitas que se ponen afuera. Y es ahí donde empezó la sorpresa de la novedad (cabe aclarar que no fué la mejor de las sorpresas). Ya nada más había 2 monjitas. Todo lo demás era una bacanal de comercio ambulante como el que últimamente ha invadido también las calles y plazas de coyoacán.
Pseudo hippies, pseudo bohemios, pseudo liberales. Todos con el común denominador de vender “chacharitas revolucionarias” y quitar el ambiente de pueblito colonial para convertirlo en tianguis. Y pues bueno, es válido que todo mundo haga su luchita e intente sacar el pan para subsistir. ¿Pero hasta donde esto parará?
¿Hasta cuando será el comercio informal el modus vivendi principal de tan alto (y cada vez mayor) porcentaje de la población? ¿Hasta cuando seguirá proliferando esa cadena, que en sus entrañas acarrea la corrupción pública y de los participantes de ella? ¿Cuando habrá un clima de tranquilidad, y no de “marchanteo” en los lugares históricos de nuestra ciudad (y país)?
Y bueno, al menos…. ¿Cuándo lo que se venda en la “bohemia” del comercio ambulante dejará de respaldar la economía china y empezará a impulsar la mexicana?
Qué puedo decir… Di no a la piratería, di no al ambulantaje, consume lo nacional…. pero ¡En verdad hazlo!. Saludos….






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