Archivos Mensuales: octubre 2005

Un viaje

Hola, ¿Cómo estás buen lector?. Parece que mis apariciones por este medio son cada vez más esporádicas, pero no es por falta de disposición, es por falta de … no sé, solo que disposición no es lo ausente.

Tal vez es que la vida sonríe a uno en ciertas épocas y se pierde ese aprecio por los buenos instantes de soledad, reflexión y retrospección. O tal vez es que estoy loco. Pero quisiera compartir con el desconocido auditorio de estos textos mi última experiencia relevante. Sucede que ayer fué la clausura del Festival Cervantino (edición 33), y no me la podía perder. Desafortunadamente si me la perdí, pero allá estuve al menos el penúltimo día. Y lo relevante del viaje, no fue de facto el viaje (extrañamente viendo mis demás publicaciones, noto que lo que es verdaderamente relevante para mí de las cosas no es precisamente lo más objetivamente relevante, pero bueno, no siempre tiene que ser así). Fué un reencuentro con la sensibilidad dormida. Dormida porque pues desde hace mucho más bien se me podía considerar una persona ampliamente fría, seca e insensible. Y tal vez uno se vuelve así porque se ahorra muchos problemas y conflictos con uno mismo y con los demás. Sin embargo, es una actitud a la defensiva, y toda actitud defensiva denota inseguridad, en algún sentido, pero es inseguridad. Y ¿quién quiere estar catalogado como inseguro?; peor aún, ¿quién quiere que su propio autoconcepto sea de una persona insegura?. Yo no, pero no me había dado cuenta de ello. Y bueno, estas divagaciones, como tantas otras en la vida, son originadas por la principal y vasta fuente: Amor. Pues fue completa responsabilidad de una persona maravillosa encender el interruptor de nuevo. Es una sensación tan placentera el saber que se tiene un corazón saludable y lleno para poder amar a alguien más, que bueno, ustedes deben conocer. Así que GRACIAS (Liliana).

I’m just sitting here, waiting for you, to come on home, and turn me on….
Norah Jones