Archivos Mensuales: febrero 2005

Bendiciones Divinas

Noche de Domingo, y llego al final de un día que en verdad necesitaba tener. Después de unos momentos de crisis existencial y deriva por la vida, viene la calma y todo comienza a tomar su lugar de nuevo. O al menos vuelve esa disposición extraviada, y que extrañé tanto. Es algo aterrador pensar que tal vez la fuerza de voluntad se va para siempre, y que al final de todo sólo seremos alguien que sigue su camino por la vida simplemente sobreviviendo, y haciendo lo suficiente (o menos).

Porque uno tiene sueños, metas, pendientes, ¿y qué pasa si de pronto ya no tenemos ganas de hacerlos? Pasa lo que me ha ocurrido a mí los últimos días, una frustración insoportable, una misteriosa impotencia para luchar contra la desidia. No sé si se han sentido así alguna vez, pero es un conjunto de ideas y sentimientos encontrados, radicalmente opuestos, y al final, cuando las cosas caen por su propio peso, y el horizonte se aclara, nos damos cuenta que después de todo es sólo una tormenta en un vaso de agua. Porque, al final, el mundo no se terminó, la vida sigue, y dependerá de nosotros solamente seguirla, o seguir en nuestro letargo, “…Al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa…”. Por lo pronto yo tomé la decisión (no autónoma) de seguirla, gracias a una serie de situaciones que han terminado de abrirme los ojos. Misteriosos son los caminos del señor, pero no olvidemos nunca que siempre está presente, y no dejemos pasar sus manifestaciones.

“Levántate y Anda” (pequeña frase con gran significado)

Frustración Post – Escuela

Pues a diferencia del post pasado, que me sirvió como retrospectiva, ahora la mirada al futuro es ampliamente pesimista. No se si sea lo habitual, o si se trata de una conducta exclusiva de mi. Lo cierto es que últimamente se ha perdido esa actitud de “siempre acelerado” que había estado rigiendo mi vida en los últimos años, en la universidad. Ahora con esta finalización viene una época enormemente descargada de responsabilidades, mucho tiempo libre, espacio para la ociosidad. Y la tomo como llega, sin chistar, sin aferrarme a mis valores anteriores. Como si de repente alguien hubiera presionado “ pause” en mi voluntad. Es una situación extraña, y desesperante, pues surge un indescriptible miedo de quedarse estancado por siempre, y que al final de las cosas uno simplemente no haya logrado nada. Tal vez es solo eso, miedo; ¿pero como saberlo a ciencia cierta? Tal vez no se pueda, y no sea necesario saberlo. Solo se por ahora que debo tomar cartas en el asunto, lo antes posible.

Si no me quedare, para siempre, como diría Alberto Cortez “…. Por que paso la vida pensando…”

“Motivación es lo que te impulsa a iniciar las cosas, el
habito es lo que te mantiene haciéndolas”