Pues heme aquí escribiendo por este medio después de no hacerlo durante un mes. No hay excusa, 100% desidia. A pesar de haber sido un inicio de año muy atareado, ajetreado y lleno de presiones, escribir por aquí no toma ni 10 min.
Pero bueno, después de este pequeño autoreproche, quisiera compartir que el día de mañana será mi fiesta de graduación. Un momento simbólico definitivamente esperado. Una manera de decir “sí, efectivamente ya terminé (al menos esta parte)”. Y la llegada también de las incertidumbres e inquietudes acerca de temas como “¿Tendré un empleo mejor?”, “¿Al menos será mejor pagado?”. Espero que sí, pues mi salida de uno de mis trabajos actuales es definitiva, sólamente estaré en labores 2 días a la semana, para poder dar un pequeño “espacio” a la búsqueda de una opción mejor, y que permita mejor desarrollo. Pues si no es una opción que me haga crecer en mi ámbito, pues, ¿para qué llegar hasta este punto?. Mi mirada al futuro por el momento es optimista, y espero no tener las adversidades suficientes para cambiarla.
Y respecto a la fiesta, pues ¡A gozarla! que nunca se tendrá otra graduación (al menos no tan significativa). Después narraré como estuvo. ¡Hasta la próxima!






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